Compasión hacia nosotros mismo: Un sencillo ejercicio de libertad.




Existen muchas y sutiles formas de ejercer violencia contra nosotros mismos. Emprender acciones movidos por la culpa, la vergüenza, o un sentido de la obligación, son formas de violencia sutiles y encumbren un sentimiento de odio hacia nosotros mismos. Empezar las frases con "tengo que", o "debería", o incluso "si hubiera", son formas de convertir nuestras acciones en obligaciones, y no en actos de libertad que enriquezcan y fomenten la vida. En una sociedad que basa su educación en la comparación, en el recompensa y el castigo, en calificaciones y exámenes de admisión, que se basa en definitiva en la culpa, la agresión y el sometimiento, no es de extrañar que la violencia sobre los demás y sobre nosotros mismos aumente día a día. Nos agredimos cuando comemos algo que nos hace mal, cuando encendemos un cigarrillo o cuando soportamos una conversación que no nos interesa, o nos aburre, sólo por "respeto" o "cortesía", cuando mantenemos relaciones tóxicas sólo por cobardía o por sentimientos de culpabilidad, de "deber". 

Prueben a hacer el siguiente ejercicio. Se llama del "tengo que" al "elijo". Es un precioso ejercicio que muestra Marshall B. Rosenberg en su igualmente precioso libro La Comunicación No Violenta:

Paso uno:

Escribe una lista en la que aparezca todas las cosas que "tienes que" hacer en el día, te gusten o no, pero que sientas que tienes que hacer. Por ejemplo: Tengo que ir a trabajar, tengo que limpiar la casa, tengo que llevar a los niños a la escuela, etc. 

Paso dos:

Sustituye el "tengo que" por "elijo". Elijo ir a trabajar, elijo limpiar, etc.

Paso tres:

Completa las frases anteriores del siguiente modo: Elijo......... porque quiero.........

Mediante este ejercicio te pondrás en contacto con tus propias necesidades y, si estás atento/a, es probable que te conectes con los sentimientos que están asociados a estas necesidades. Puede que descubras que las necesidades que buscas satisfacer yendo al trabajo jamás se verán satisfechas si sigues yendo a ese trabajo, o puede que descubras que la necesidad oculta detrás de tu elección de limpiar la casa merezca totalmente el esfuerzo.

Si has hecho el ejercicio tómate unos minutos para conectar con tus sentimientos y tus necesidades. Quizá ahora elijas emprender acciones que realmente vayan dirigidas a satisfacer estas necesidades, y a prestar atención y cuidado a las emociones conectadas con estas necesidades. Quizá te atrevas a hacer un petición o varias, porque ahora sabes lo que realmente quieres. 

Elegir implica libertad y también responsabilidad para asumir las consecuencias de nuestras elecciones. Detrás de nuestras críticas, juicios y ataques, hacia nosotros y a hacia otros, se ocultan necesidades insatisfechas. Desarrollar empatía y compasión hacia nosotros mismos es el camino más dulce y amoroso hacía la concreción de nuestros anhelos más profundos y una forma certera de conectar con la mansedumbre y la benevolencia natural de nuestro corazón.



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OM PAZ

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